Don Juan o Mr. Jalowín
Octubre 31, 2007
Hubo un tiempo en el que la festividad de los santos se consagraba con obras literarias en torno a la figura de Don Juan. La pequeña pantalla proyectaba en nuestros hogares documentales y filmes de la figura ¿física o virtual? de un hombre que hizo mella en el ámbito cultural. Los teatros románticos de circo o de calle nos regalaban esa bendita obra para estas fechas. Y cuando digo hubo un tiempo, no hablo de hace miles de años, sino de unos pocos. Don Juan decae en aras de Don Jalogüin
. Y es que hay quien prefiere cauterizar nuestras curiosidades con complejos planes de elaboración de vistosos y supermegaespectaculares disfraces. A ver quien consigue el premio del viaje a Benidorm. Mejor lo yankie que lo europeo….
¡¡Pues yo prefiero lo europeo!!
Prefiero el Don Juan de doña Inés, según Zorrilla, el Don Giovanni de Mozart, o El burlador de Sevilla, según Tirso de Molina. El de Dali
, el de Molière o el de lord Byron, lo mismo da que lo mismo tiene.
Son muchos los que nos han dejado pistas del insoportable narcisista, del que necesita ninfas a su alrededor que engorden su ego, del débil play boy de provincias que va de eterno seductor, del asmático que se asfixia con la dulzura del amor. El mismo que se cree hedonista pero que depende del beneplácito femenino para ser alguien, socavando su entereza en pos de un virtuoso poder de protección que no le corresponde. Intenta aparecer como el guardaespaldas de la mujer indefectiblemente exánime y endeble, le sugiere un amor que no siente y le inspira el amor de Platón. Roza el fascismo imperialista porque su anhelo se limita a engordar la lista de presas que ansían sentirse cazadas. El Don Juan es el que vende una imagen de un “alguien” para anular el deleznable ser que realmente es, ése que se siente castrado ante la amenaza de conductas afectivas duraderas.
Ja! ¡¡Cómo si el amor que se les profesa fuera eterno!!…una prueba más de lo absurdo del ser humano…su vehemente afán de protagonismo.
Don Juan, Casanova o como quiera que se quiera llamar acepta por símil la metafórica escalera. No es más que un lugar de paso de un estadio a otro. Me explico.
El que se encuentra abajo se deja abrumar por la imponente presencia de una larga escalera ascendente, el Narciso. Y a medida que la sube, nota como cada peldaño le va mermando su energía, al fin y al cabo un Don Juan no es más que un chupachupa energético. Pero cuando llega al estadio superior, cuando pisa el último peldaño y ve la luz de la calle que cruza, se siente liberado y, a veces, que no siempre, mira hacia atrás declinando su mirada porque la escalera ha quedado bajo sus pies, con todos sus peldaños, con parte de la energía que debe recargar para seguir el camino. Y a pesar de que la recarga lleva un tiempo, nunca el que la sube se plantea bajar para subirla de nuevo. Así es Don Juan, el fascista del amor. Pero cuidado, porque como él mismo diría “No hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague”, y en estos casos la soledad suele ser el peor de los castigos.
Y de esa maravillosa obra ya nada se sabe en el día de las ánimas, de los fantasmas y los muertos vivientes. Y es que Don Juan, el nuestro, el de José Zorrilla, alimenta la idea del fantasma, del drama religioso fantástico. El fantasma del comendador a puntito de llevárselo al fuego eterno y el fantasma de Doña Inés, salvadora y redentora que gana su apuesta con Dios consiguiendo así la redención de ambos(pelín empalagosa, diría yo). En definitiva, prefiero el teatro que el deterioro de la imagen de la bruja….. pero de eso y los catolicismos, mejor hablar en otra ocasión
Besitos y orgasmos para los Don Juan y las Doña Inés, para los arquetipos caballerescos y para los paupérrimos narcisistas; pero, sobre todo, para los amantes que saben amar y desamar.
Octubre 31, 2007 a las 9:52 pm
brillante
Noviembre 1, 2007 a las 11:51 am
Ayyyyyyy! Don Juan o Don Repartoamor y yo me quedo vacío.
Me gusta pensar en los Don Juanes como esos amantes de poder extraordinario que con el mismo huracán que entran, salen. Porque no pueden permanecer, porque si lo hacen cae la bandera y se clavan el mastil.
Ponzoñosos son para las Ineses.
Y si algo me inspira esta figura es fragilidad, soledad y un agujero mu negro.
Y aunque se les haga excelsos en su imagén (purita mentira), quizá no sean más que un eterno bebé que sigue colgado del tremendo pezón de su madre, reventando leche por los oídos, creyéndose mierda y no llegando a ser pedo.
Y charcos de pasión irán regando a su paso, goteando sexo, empalmados como maderos, con poca carne y quemándose sin fuego. Qué Dios los cuide, qué Dios los ame para que puedan amar a otros…..
Y pese a ello, pienso que todos encerramos de algún modo en nuestro esqueleto a un Don Juan, porque a quién no le ensancha ir levantando pasiones. A todos, penosamente a todos. Yo a veces me lo veo, con su capa y clavel, me lo saludo e intento despedirlo sin abrirme de patas a él…
¿Cómo estás Nieves?
Y a Alex… Volverás…. Volverás con tu mochila de montañas más llena y ójala más vacía de piedras. Por ello pido. ADELANTE AVENTURERO!!!!!! QUE LA VIDA TE SONRÍA.
Noviembre 4, 2007 a las 11:15 pm
Vaya mala hostia se me pone con el temita…
De don Juan, reencarnado en diossabecuántos, poco más puedo decir que vosotras dos no hayáis definido con absoluta maestría.
Es de Narciso, y la tremenda historia de su mito, de quien me sale de dentro hablar…
-Ay de él si mira su propio reflejo, pues será su perdición!- le vaticinaron a su madre. Ese ser que pasó su larga vida enamorando feroz e inútilmente a toda fémina que se cruzaba en su camino, sin llegar a sentir ni por un solo instante, ni en una sola de las ocasiones acaecidas una pizca de sentimiento relacionado con el enamoramiento…
Cuando lei su historia, no obstante, acabe sintiendo una pena terrible por su persona. Acabé compadeciendo al infeliz hombre que solamente se pudo enamorar de sí mismo, cuando muchos años después descubrió, por fin, su rostro en el reflejo de las aguas del río. Todo dolor cuanto había sido capaz de causar, tal vez inconscientemente, a cada mujer que sucumbió a sus encantos, no era comparable al hecho de amarse desesperadamente, porque era éste el amor más imposible de todos…
Es gracioso… es muy gracioso pensar que nos pueda hacer sufrir quien algún día puede ser, del mismo modo, tanto o más vulnerable al amor que nosotros mismos… que pueda llegar a sentir el desprecio absoluto de una forma a la que nosotros ni nos acercamos… que llegue a derramar tantas lágrimas hasta hacernos sentir piedad y verdadera pena al observar cómo se derrumba…
Es gracioso, es triste, es real…
Mi moraleja consiste en que, la próxima vez que veamos venir, desde dos calles por lo menos, a uno de cuántos Narcisos poblan actualmente este mundo… a salir por patas!!
Porque no será él, con sus miles de virtudes inservibles, quien nos hará felices…
Vivan los hombres con taras y defectos de fábrica, sí señor!!
Noviembre 6, 2007 a las 3:43 am
Q calentito esta el tema…..
Veves, me ha encantado esa metáfora de la escalera. Nadie habria podido definirlo mejor q tu. xo bueno, eso es lo q siempre haces, poner palabras a ideas, sobretodo a las q yo no sé expresar.
Siempre he temido a es@s robadores de energía, quizá xq la mia se me va fácilmente, a lo mejor x tenerla demasiado expuesta. xo sin embargo siempre me han atraido, supongo q x mi afición x trepar, como buena cabra montesa, buena capricornio, q m hace ver en esa escalera un objetivo muy seductor. Ójala sea capaz siempre de llegar al peldaño final, y mirar desde arriba (para variar), xq eso de q m tiren de un escalón de los bajitos me tiene ya mu jartita. xo bueno, q si me dejo de curzar con personas escaleras mejor q mejor, q yo me quedo con mi trepamiento a las barras de los bares y punto pelota. (X cierto hace mucho q no hago uno…)
Y de la conversion de D.Juan…ya sabes, te apoyo totalmente. Aunq claro, no puedo negar q me quedé con las ganas de colarme en una fiestecita de Jalogüín en Roma…en fin…si es q la q tiene querencia a las fiestas…pierde ideales.
Besitos del dia de los santos ya pasados. xo no de los esos de iglesias y urnas, sino de los santos de la calle, q, como las meigas, haberlos haylos
Noviembre 7, 2007 a las 6:33 pm
LLEGA EL MOMENTO DE DECIDIR
Cuando el tiempo te atrapa
y la espera te estrangula,
la voz se torna muda,
la luz de la vela negra.
Cuando el cuerpo se encoge chiquito.
Los brazos agarran la nada,
los pies no pisan tierra.
Y el abismo te anhela.
Allá donde hubo pechos hay agujeros.
Allá donde hubo sueño hay hielo.
Y la boca añora miel,
y las pupilas cielo.
Cuando miles de cadenas
amarran las piernas,
llega el momento de decidir.
Saltar o morir.
Es entonces cuando el cosmos que llevo dentro revienta, lanzándome a tocar la vida, que es mía, mía y del Planeta.
Hace mucho, escribí esto, cuando tuve que tomar una decisión, “no morir”.
Ahora releyéndolo me viniste, Nala, a la memoria y quería regalártela.
Recuerda que tú decides.
Decide la vida, decide a quien te ama, decide tus espacios, tus tiempos y aquello que sólo te da LIBERTAD, que no roba tu paz ofreciéndote a cambio el estío.